Arquitectos ¿Para qué?

Con tanto profesional del área sin trabajo, sales
otros tantos mal pagados, y un nivel de desarrollo estético a nivel país más bien pobre, el panorama se torna oscuro para esta carrera. Hoy en día parecen cada vez más innecesarios. Y probablemente sea así.
(Portalinmobiliario.com, 26-02-2008)

architect.gif¿Qué es ser un arquitecto?, ¿Quién y para qué lo necesita?, ¿Existe mercado para tanto profesional dando vuelta? La arquitectura es una profesión que según el diccionario significa “El arte de proyectar y construir edificios”. Sin embargo, todos los días leemos expresiones como arquitectura financiera, arquitectura informática, arquitectura social, arquitectura paisajista, bursátil, moral, corporal, y un largo etc. ¿Qué está pasando?, ¿Está muriendo la arquitectura de la vieja escuela, esa del diccionario?

Algo de eso hay. La profesión está de capa caída. En primer lugar, hay exceso de arquitectos para un mercado relativamente pequeño como lo es el chileno. Y a esto hay que sumarle que en el gobierno de Lagos se firmaron convenios con Argentina que permiten que profesionales de ambos países puedan ejercer sin problemas en las dos naciones. El tema no es para nada menor: Si en términos gruesos en Chile hay 10 mil arquitectos, se estiman 80 mil en Argentina, y ya sabemos que cuando la situación económica de un país decrece, un número no menor de profesionales se traslada. Lo hemos podido apreciar en los últimos años acá en Chile.

Además, los honorarios profesionales no están a la altura del esfuerzo intelectual, profesional y técnico que un arquitecto completo puede realizar. Entonces aparece ‘casualmente’ la moda del minimalismo, que en definitiva podría calificarse como la ley del menor esfuerzo, donde el cliente hace como que paga mucho y el profesional hace como que realizó un gran trabajo intelectual. Resultado: un par de conteiners puestos de distintas formas, con materiales caros (maderas finas, cristales templados, aceros especiales o barandas con cables inoxidable), aptos para un futuro desechable. Todo ello apoyado por un marketing importante que ayuda a ‘poner de moda’ este nuevo estilo arquitectónico.

Esta falta de aporte de la arquitectura alcanza niveles dramáticos en el negocio inmobiliario. El empresario ofrece el proyecto de acuerdo a lo que la gente le pide. Entonces los edificios en general se parecen, y se usan los mismos materiales. Hay barrios completos en que casi todos los edificios de viviendas tienen chapa de ladrillo en sus fachadas. La lista sigue con accesos similares, jardines similares, cocinas y muebles similares, cerámicos, puertas, artefactos de baños, griferías y quincallería ¡iguales!

Y es que el producto es probado y se vende ¿para qué arriesgar?, ¿para qué la arquitectura? Los estudios de cabida de terrenos ya están estudiados y los trámites de permiso de obra en las municipales son eso ¡trámites! Luego, con un arquitecto que haga y siga las instrucciones de un inversionista inmobiliario basta, por lo que uno joven, sin mucha experiencia pero con el poder de la firma de los planos que aún le da la ley, lo puede hacer y con bajos honorarios.

A este escenario hay que agregar otro elemento no menor: La cultura de nuestro pueblo es más bien mediocre. Es decir, no hay espacios para un buen desarrollo arquitectónico, no existe refinamiento, ni orden ni limpieza. En general, la arquitectura y el diseño urbano criollo son una mezcla de pobreza y nuevas capas emergentes que aportan capital pero no cultura, logrando como resultado respuestas tipo: “Presumen de finos sin serlo”. Y algo tienen de razón. Es cosa de darse una vuelta por algunos rincones naturales de nuestro país realmente sobresalientes a nivel mundial.

Más allá de la arquitectura

Pero el problema no es sólo de los arquitectos. Estamos viviendo la época de lo desechable. Se toma, se usa, se bota: cero memoria. Así pasa también con los barrios, balnearios, y sectores sin tradición, lo que se traduce en gente trasladándose sin esfuerzo, dejando sin problemas el pasado. Lo complejo es que en el caso de la arquitectura y el urbanismo, estamos hablando de inversiones económicas importantes, con altos costos para el Estado. No estamos dejando huella ni raíces.

Allí hay una responsabilidad de quien diseña los espacios que habita la gente. Pero una parte importante de las autoridades no valora, o no conoce, o no domina el tema urbano, (muchos de ellos son ignorantes), por lo que no pagan los honorarios que debieran. Con eso, haciendo o exigiendo verdaderas ‘decoraciones de exteriores’ con bancos que se rompen, faroles que se oxidan, áreas verdes que no se pueden mantener porque el municipio no tiene capital, por ejemplo.

Ante tan sombrío escenario ¿¡Qué hacer!? Cuando la sociedad mejora sus ingresos y tiene acceso a una mejor calidad de vida, es natural que los ciudadanos adquieran nuevos bienes. Así, se ha desarrollado una movilidad social ascendente, que abre una variedad de mercados, oportunidades de inversión, y de negocios. Hoy, el consumo se democratizó, se amplió y diversificó la clase media, y también aumentó el poder adquisitivo. Ahí hay un desafío que es importante tener en cuenta.

Se debe entonces estar atento al comportamiento de la sociedad en general así como en sus distintos niveles. Reconocer sus hábitos de consumo, entender la importancia del mercado del suelo como materia prima de todo el tema inmobiliario y seguir de cerca los cambios de la normativa urbana. Todo ello con el fin de descubrir nichos donde se puede dar respuesta arquitectónica adecuada a los requerimientos de las nuevas generaciones y sus demandas, desde la juventud que está ingresando a la fuerza laboral hasta la 3ª y 4ª edad, pasando por las nuevas formas de familias en desarrollo.

Si una de las virtudes de la tarea de la arquitectura y el urbanismo es la imaginación y la creatividad, es la hora de ponerlo en acción (o morir en el intento).

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6 comentario(s)

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  1. mar 3, 2008 21:01 RKseam said:

    Creo que el cambio viene después de tomar algún tipo de acción. Los arquitectos que vemos actualmente en las revistas y que se están trasformando en los rostros de las universidades son un pésimo ejemplo para los nuevos arquitectos. ¿Pero que podemos hacer si ellos mismos son los que imparten sus talleres? (aquí la primera acción a tomar) peor aun, en una sociedad floja con una cultura que cae de rodillas frente a nuevas tendencias, que mejor que caer en lo que vende y menos trabajo exige.
    Es difícil lograr un cambio con tantos alumnos que creen que ganaran mucho, esforzándose poco. el mercado evalúa eternamente los costos/trabajo, si nos quedamos estancados pensando que menos es mas. No creo que el mercado también se quede pegado pagando más por menos. Y esto ya los estamos viviendo

  2. mar 13, 2008 15:36 Beatriz said:

    Imaginación y creatividad es lo que me apasiona en la arquitectura, que por suerte ya no se limita a “el arte de proyectar y construir edificios”. En el artículo se enumeran elementos que nos llevan a reconocer un “escenario sombrío”, sin embargo, en ellos se pueden ver POSIBILIDADES, por ejemplo, que vengan arquitectos argentinos, no puede sino enriquecer nuestra limitada visión; que “la cultura de nuestro pueblo sea más bien mediocre” es una oportunidad para imaginar y crear nuevas instancias en que divulguemos nuestro lenguaje (tan hermético las más de las veces). Como arquitectos hemos desarrollado la capacidad de ver siempre el “vaso lleno”, aunque no tenga ni una sola gota de agua. Esa maravillosa capacidad de proyectar donde los demás sólo ven problemas es la fuente de nuestra pasión.
    Lo que sobra no son arquitectos, es gente mediocre, pesimista, dogmática.
    Beatriz Ramírez V.
    http://www.temasarq.blogspot.com

  3. may 19, 2008 10:39 Daniel Mauricio González S. said:

    Estimado Colega: creo que bajo el escenario que describes, que es absolutamente cierto, se plantea justamente los siguientes desafíos para nosotros los arquitectos:

    1.Hacer ver a la sociedad de lo importante que es el desarrollo de ciudades de mayor calidad y más justas, y no tan solo el proyecto inmobiliario como la única alternativa existente.

    2.Mayor control del mercado del suelo urbano y rural como de la especulación de los mismos, a través de instrumentos de mayores impuestos territoriales y eliminación de exenciones tributarias a las propiedades, como también el pago de impuestos por las rentas de las propiedades DFL2 (que deje de ser renta presunta !), como medios de control de los valores desmedidos del suelo y recuperación de plusvalías/inversiones públicas. Todo esto podría generar mercados del suelo a precios de mayor acceso y mejor distribución territorial y social. Esto permitiría en el tiempo, bajar el IVA y la Renta a la Utilidades, generando un myor dinamismo en el desarrollo económico de la sociedad toda.
    La ciudad como medio de mayores y mejores justicias de desarrollo económico y social.
    Para esto estamos los arquitectos.

    Saludos cordiales.

  4. may 19, 2008 10:49 Daniel Mauricio González S. said:

    Con respecto al comentario anterior me gustaría sumar un par de reflexiones adicionales:

    1. Los arquitectos debemos abrir nuestras capacidades y trabajo en la realidad misma de la sociedad, desde la constatación de la real y no teórica y/o estadística de los economistas, la verdadera calidad de vida de la gente y cuales deberían ser las consideraciones mínimas que debe garantizar nuestra sociedad a todo ser humano y/o ciudadano. Por ende, es un trabajo político en el cual los arquitectos nunca o casi nunca tomam partido.

    2.Fortalecer en las escuelas una apertura técnica mayor que solo las líneas arquitectónicas. No podemos estar formando estudiantes y que salgan al mundo profesional siendo unos analfabetos sistémicos y reflexivos, finalmente preparando solo buenos ‘técnicos profesionales’, los cuales como cualquier profesional depende cognitivamente de las decisiones de las empresas en las cuales trabajan. La visión crítica, reflexica y contextual de la realidad social/económica es fundamental en un mundo globalizado como el de hoy.

    Saludos Cordiales.

  5. jun 18, 2008 3:31 Davy said:

    Estoy de acuerdo con el artículo, es importante tener claro un propósito como conjunto de arquitectos en Chile, en realidad los arquitectos estamos perdiendo fuerza, porque no hemos aportado absolutamente nada a los problemas urbanos, nuestros temas actualmente no escapan mas allá de que es bonito y feo.
    Creo que en el momento que los arquitectos logremos ponernos de acuerdo para lograr un meta en conjunto, vamos a tener cabida nuevamente en el mercado como un producto requerido. (Así como el éxito de los médicos con la campaña contra el tabaco por ejemplo).
    La verdad veo una oportunidad en los temas de ecología y medio ambiente, en donde debería ser prioridad en la enseñanza de los nuevos estudiantes, lo cual actualmente es precario y se tiene poca experiencia.
    Nadie le dice a los médicos como operar, con nosotros tiene que pasar lo mismo, actualmente no pasa, nos quitaron el bisturí de las manos, es hora de volver a tomarlo.

    SALUDOS CORDIALES

  6. jun 19, 2008 12:37 Felipe Cádiz said:

    Agradezco las opiniones que se han manifestado y comparto muchas de ellas. Hay un gran tema en varias y es el futuro de la Educación en general y el de la carrera de Arquitectura en especial. A modo de ejemplo, existen Facultades o Escuelas que en su carta de presentación se refieren a sus futuros dirigidos como CLIENTES y no como ALUMNOS. Agreguemos a ello que el sueldo u honorario del cuerpo docente deja bastante que deseear. En ello existen los profesores que aman la docencia y quienes necesitan vivir de ella. Los primeros suelen ser los menos y mejores; los segundos son menos exigentes o capaces. TAambién están los que “cantaron en Viña un día” pero que desgraciadamente no se han actualizado con las tendencias actuales.
    Ello se traduce en que el nivel de preparación para el mercado exigente de hoy es en muchos casos mediocre.
    Pero como dice Davy, los arquitectos debemos ponernos de acuerdo. Al menos en lo grueso para luego salir o mejor dicho IRRUMPIR en la sociedad actual con fundamentos serios y de peso, que demuestren que estamos preocupado de verdad en el destino de la sociedad desde nuestro perspectiva.

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